El Jardín Botánico de Barcelona

El Jardí Botànic de Barcelona, a Montjuïc, respon a la voluntat de conservar, investigar i divulgar la biodiversitat vegetal

El Jardín Botánico de Barcelona abrió sus puertas el 18 de abril de 1999 en la montaña de Montjuïc, en un espacio situado entre el Castillo y el Estadio Olímpico. Fue concebido como sucesor del Jardín Botánico Histórico, creado en 1930, y respondía a la voluntad de conservar, investigar y divulgar la biodiversidad vegetal. Sus principales objetivos son proteger especies mediterráneas amenazadas, difundir el conocimiento botánico y concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de la flora en el equilibrio ecológico. El jardín se integra en la red de equipamientos del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.

El Jardín tiene una superficie de 12,1 hectáreas y alberga más de 20.000 plantas
de 2.000 especies de regiones mediterráneas de todo el mundo
— Ajuntament de Barcelona

El jardín ocupa unas 12 hectáreas y alberga más de 20.000 ejemplares de cerca de 2.000 especies de plantas procedentes de todas las regiones del mundo de clima mediterráneo: California, Chile, Sudáfrica, Australia y la cuenca mediterránea. La vegetación mediterránea representa sólo un 1,7% de la superficie emergida del planeta, pero contiene alrededor del 25% de todas las plantas conocidas. El espacio está diseñado en forma de mosaico, con parcelas que reproducen paisajes naturales, facilitando un recorrido inmersivo. Incluye colecciones vivas de plantas raras o amenazadas, así como programas de conservación de especias endémicas. La vegetación se combina con caminos y miradores que ofrecen una experiencia científica y estética, reforzada con actividades educativas, talleres y exposiciones temporales dirigidas a diversos públicos.

El Jardí Botànic de Barcelona, a Montjuïc, respon a la voluntat de conservar, investigar i divulgar la biodiversitat vegetal

El Jardín Botánico es una infraestructura clave en el proyecto de ciudad del conocimiento, ya que fusiona investigación, divulgación y educación ambiental. Con su colección viva de flora mediterránea, contribuye a la ciencia ciudadana y la concienciación sobre retos globales como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Como parte del Museo de Ciencias Naturales, fortalece las sinergias con universidades y centros de investigación, ofreciendo un espacio para la formación de futuros científicos. Además, actúa como un pulmón verde y un laboratorio al aire libre en la ciudad.

El jardín acoge a más de 100.000 visitantes cada año
 — Ajuntament de Barcelona

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