

Los parques, plazas o calles juegan un papel central en la calidad de vida de los urbanitas. Disponer de espacios públicos adecuados promueve la salud física y mental, y está asociado con una menor incidencia de enfermedades crónicas. Además, estos espacios promueven la interacción y la inclusión social al ofrecer lugares donde personas de distintos orígenes y condiciones se pueden encontrar en actividades comunes. A pesar de los evidentes beneficios, los datos demuestran que, en las ciudades, el espacio público se comprime cada vez más.
La media mundial del suelo dedicado a las calles
ha disminuido de un 25% a un 21% en los últimos años
— Fórum Económico Mundial
En unas ciudades en constante crecimiento, la inversión en espacios compartidos es fundamental para construir entornos urbanos más habitables. Las ciudades del futuro deben proporcionar a sus ciudadanos más árboles, más bancos para sentarse, más espacios para la convivencia, que sean seguros, inclusivos y accesibles. Espacios compartidos que contribuyan al ocio de los adultos, al juego de los niños, al paseo de la gente mayor, y que mejoren la calidad de vida de sus habitantes.

Supermanzana
En Barcelona, el proyecto de las supermanzanas es una alternativa innovadora para recuperar espacio público para peatones y usos comunitarios. La estrategia consiste en agrupar hasta nueve manzanas y limitar el tráfico motorizado a su perímetro. En el espacio interior sólo pueden circular vehículos residentes, servicios y emergencias a velocidades muy reducidas, entre 10 y 20 km/h. El objetivo es recuperar espacio público para usos vecinales, zonas verdes y formas de movilidad activa, como los desplazamientos a pie o en bicicleta. Actualmente, el espacio verde por habitante en Barcelona es de 7 m², muy lejos todavía de los 15-20 m² que recomienda la Organización Mundial de la Salud.
Proyectos como el de las supermanzanas
han reducido los desplazamientos en vehículo privado un 80%
— Institut de Salut Global
Hay doce supermanzanas en varios barrios y distritos: Sant Antoni, Germanetes, Girona y entornos, Sagrada Familia, Fort Pienc, Hostafrancs, la Maternidad y Sant Ramon, Sant Gervasi-la Bonanova, Camp d'en Grassot y Gràcia Nova, Horta, la Sagrera-Navas y el Poblenou. Algunas de estas supermanzanas ya funcionan plenamente con los criterios de reducción de tráfico y pacificación del espacio público, mientras que otras se encuentran en fase de consolidación o ampliación.
El proyecto plantea extender esta red para conseguir una ciudad con menor tráfico motorizado, más zonas verdes y una mejor calidad del aire. El plan es que todo el mundo tenga una plaza o un eje verde a menos de 200 metros de casa. Pese a los beneficios en términos de sostenibilidad, salud y bienestar, el modelo también ha generado controversia: algunos comerciantes y residentes han expresado su preocupación por el impacto en la actividad económica. En la Derecha del Eixample, por ejemplo, los precios de las viviendas han aumentado un 11%, y algunas encuestas señalan la insatisfacción de los vecinos.

