
Los jardines cubren unas seis hectáreas y contienen más de 800 especies, con un predominio de cactus y plantas suculentas. El recorrido muestra ejemplares procedentes de América, África y Australia, así como especies mediterráneas y subtropicales. Además de las colecciones botánicas, el parque ofrece miradores privilegiados sobre el puerto y la ciudad, y sinuosos caminos que lo convierten en un lugar singular. Muchas de las plantas presentan formas y adaptaciones sorprendentes, lo que lo hace un espacio idóneo para entender cómo la biodiversidad se adapta a condiciones extremas de sequía e insolación.

Dispersas entre las plantas hay varias esculturas de artistas catalanes, como 'La Puntaire', de Josep Viladomat, situada en un saliente de la montaña. La escultura representa a una mujer sentada haciendo encaje de bolillos, oficio artesanal muy arraigado en Cataluña, especialmente en el Maresme. La escultura rinde homenaje a la tradición y a las trabajadoras anónimas que mantuvieron vivo ese arte textil.
En el contexto de la ciudad del conocimiento, los jardines de Mossèn Costa y Llobera tienen un papel destacado en la conservación de flora adaptada a climas áridos y semiáridos, aportando información valiosa en un momento de cambio climático y desertificación creciente. A nivel educativo, funcionan como laboratorio al aire libre para el estudio de la adaptación vegetal y las estrategias de supervivencia en ecosistemas frágiles. Además contribuyen al bienestar ciudadano integrando ciencia, paisaje y cultura, reforzando la vocación de Barcelona como capital del conocimiento.
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