

En los últimos años, las bicicletas, patinetes y otras formas de transporte se han añadido a los peatones como alternativas al vehículo privado para desplazarse al interior de los núcleos urbanos. Los urbanistas hablan de la Ciudad de los 15 minutos, un enfoque visionario popularizado por el urbanista Carlos Moreno, que propone reorganizar las ciudades de forma que los residentes puedan satisfacer la mayoría de las necesidades esenciales diarias -los servicios básicos, las tiendas, las escuelas, los puestos de trabajo, los espacios verdes...- en un radio de 15 minutos a pie. La ciudad de los 15 minutos requiere una planificación urbana inteligente, es decir, diseñar ciudades optimizando la distribución de servicios e integrando el criterio de movilidad sostenible en el desarrollo urbano.
Más de 50 ciudades en todo el mundo ya implementan
el concepto de la Ciudad de los 15 minutos
— C40 Cities
Varias ciudades en todo el mundo están adoptando los principios de la ciudad de los 15 minutos en sus planes urbanísticos, expandiendo la red de transporte público, reduciendo la necesidad de desplazamientos largos, creando más espacios para ciclistas y peatones. Reorganizar el espacio urbano en torno a las necesidades y no del automóvil no sólo mejora la calidad de vida y la salud -caminar reduce la incidencia de enfermedades relacionadas con el sedentarismo hasta un 20%- sino que también promueve la equidad social al facilitar el acceso a los servicios y las oportunidades, independientemente de la ubicación geográfica o del nivel socioeconómico de los ciudadanos. La ciudad de los 15 minutos fomenta la interacción social y la cohesión comunitaria, contribuyendo a revitalizar vecindarios históricos. Además, permite reducir la congestión y la impronta ecológica asociada al transporte.
La ciudad de los 15 minutos reduce el 30% de las emisiones
de gases de efecto invernadero asociadas al transporte
— International Energy Agency

En Barcelona, la Ciudad de los 15 minutos es una apuesta por la movilidad inteligente, eficiente, inclusiva y sostenible. No sólo se trata de tecnología, sino de un nuevo modelo de vida. Es la ciudad de las supermanzanas, de las aceras anchas, de la movilidad activa o de los caminos escolares seguros. Gracias a las medidas implementadas, Barcelona ha conseguido que más del 80% de los desplazamientos se realicen con modalidades sostenibles”. A corto y medio plazo, el Plan de Movilidad Urbana 2025-2030 tiene como objetivo reducir aún más el uso del vehículo privado -del 19,9% al 15%-, y aumentar los desplazamientos en bicicleta y vehículos de movilidad personal del 3,8% al 5,7%. Medidas como éstas reducen no sólo la contaminación ambiental, sino también el ruido y el estrés derivado del tráfico, a la vez que mejoran la salud pública de la ciudadanía. Se ha estimado que reducir el tráfico privado un 25% podría evitar cerca de 200 muertes prematuras cada año.
Barcelona dispone de más de 240 km de carril bici,
un incremento del 60% en menos de una década
— Ajuntament de Barcelona
Un activo importante en este ámbito es el servicio del Bicing, una red de movilidad compartida con más de 8.000 bicicletas públicas, con estaciones repartidas por todos los distritos de la ciudad, que proporciona a los ciudadanos una nueva forma de desplazarse. Recientemente, la oferta se ha ampliado, añadiendo bicicletas eléctricas. Este modelo de movilidad permite reducir el número de vehículos privados en circulación y sus respectivas emisiones, evitando las congestiones en las calles y espacios públicos. El sistema es inteligente, con estaciones con sensores que indican la disponibilidad de bicicletas en tiempo real. La reserva, localización y gestión de los viajes se realiza mediante la app SMOU.
El servicio público de bicicletas ha superado a los 135.000 usuarios activos
y más de 100 millones de viajes anuales
— Ajuntament de Barcelona (2025)
