
En las últimas décadas, las oficinas clásicas, estructuradas con despachos cerrados y jerarquías rígidas, han dejado paso a espacios de trabajo flexibles y colaborativos. El avance tecnológico, el teletrabajo y la cultura de la innovación han impulsado diseños abiertos y sostenibles. Un ejemplo de esta nueva forma de trabajar son los hubs tecnológicos, espacios físicos o virtuales que concentran empresas, start-ups, centros de investigación y talento, con el objetivo de impulsar la innovación y el desarrollo tecnológico. Son centros estratégicos en los que se facilita la transferencia de conocimiento, la colaboración multidisciplinar, la aceleración de proyectos, la conexión con inversores o la internacionalización. Los beneficios se traducen en un incremento de la productividad y competitividad del tejido empresarial, además de generar un impacto positivo para la ciudad en sectores clave como la salud, la movilidad, las energías renovables o la tecnología digital. En Cataluña, en 2024 había 160 hubs tecnológicos internacionales, un 9% más que el año anterior. El 76% están ubicados en Barcelona, y el 95% en el área metropolitana.
En Cataluña hay 160 hubs tecnológicos internacionales
— Govern.cat
La red de hubs tecnológicos de Barcelona posiciona a la ciudad como polo de innovación en Europa. Pier01 es el hub más emblemático de Tech Barcelona, con más de 100 start-ups y 1.000 profesionales del sector digital y tecnología urbana. El Pier03, dedicado a urban tech, y el Pier07, especializado en salud y ciencias de la vida, amplían el ecosistema con espacios temáticos y colaboración público-privada. Otros hubs destacados incluyen Barcelona Tech City, que conecta empresas, inversores y universidades, y Talent Garden, con foco en innovación digital y formación. En Cataluña, estos centros emplean a 34.869 personas, con un impacto económico de 2.879 millones de euros anuales.

Otro modelo son los coworking, espacios de trabajo compartidos que ponen a disposición oficinas, salas de reuniones y servicios comunes para profesionales independientes, start-ups y empresas. Surgieron a principios de los años 2000 en San Francisco, como respuesta a la necesidad de espacios flexibles para emprendedores digitales, y el modelo ha crecido rápidamente a escala global. Hoy en día, los coworking son un elemento clave del ecosistema emprendedor y tecnológico de muchas ciudades, especialmente en ámbitos relacionados con la ciudad del conocimiento. Proporcionan infraestructuras de calidad a coste reducido, fomentando la colaboración y creación de redes profesionales. Las ventajas incluyen flexibilidad contractual para los usuarios –alquiler por horas, días o meses–, entornos innovadores y oportunidades de networking. Pero los beneficios van más allá del ahorro económico: potencian la creatividad, la interdisciplinariedad y el sentimiento de comunidad. Por su parte, los coworkings también contribuyen a la revitalización urbana y a la atracción de talento internacional.
Hay 315 espacios de coworking en la provincia de Barcelona, 231 en la ciudad
— VIA Empresa 2024
Barcelona es una de las capitales europeas de coworking. Este tipo de espacios representan un 2,57% del stock total de oficinas y prestan servicio a start-ups, emprendedores y nómadas digitales. Entre los más relevantes se encuentra Aticco, con varias sedes en la ciudad y una apuesta por los espacios abiertos y comunidades dinámicas. WeWork, presente en puntos estratégicos como el 22@, ofrece una red global que facilita la conexión internacional. Talent Garden Barcelona es un hub orientado a la innovación digital y la formación en nuevas tecnologías. Utopicus, integrado en el grupo Colonial, combina diseño de vanguardia y servicios corporativos, atrayendo a grandes empresas y freelancers. Otros espacios destacados son OneCoWork, en la Marina Port Vell, Betahaus o Newwork. Estos coworkings no sólo ofrecen oficinas, sino que generan ecosistemas de colaboración que refuerzan el papel de Barcelona como hub de emprendimiento e innovación.
